“Un buen padre no es el que sostiene económicamente a la familia, sino el que sostiene emocionalmente a sus hijos.”

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Ópticas Constructivas

Dr. Rogelio Díaz Ortiz

El próximo domingo se festeja en México el denominado “Día del Padre” en un ejercicio que intenta emular, aunque siempre queda muy distante, el emblemático “Día de la Madre”.

La figura paterna ha sido, a lo largo de la historia, uno de los pilares fundamentales en la estructura familiar y social. Aunque tradicionalmente se le asocia, casi en exclusiva, con el rol de proveedor y protector del hogar.

Es deseable que el Día del Padre no sea solo una fecha comercial para dar obsequios; sino una oportunidad para reflexionar sobre su rol como “hombre de la casa”, así como el impacto emocional, de liderazgo, crianza, ejemplo y guía que los padres ejercen en la vida de sus hijos.

A diferencia del Día de la Madre, cuyo origen suele ligarse a festividades de la antigua Grecia, el Día del Padre, tal como lo conocemos, tiene un origen moderno, arraigado en el reconocimiento al esfuerzo individual.

La historia más extendida nos lleva a Estados Unidos, en 1909. Una mujer llamada Sonora Smart Dodd, mientras escuchaba un sermón por el Día de la Madre, se dio cuenta de que no existía una celebración equivalente para los padres. Su motivación era profundamente personal: su padre, Henry Jackson Smart, un veterano de la Guerra Civil estadounidense, se había quedado viudo y había criado solo a sus seis hijos en una granja del estado de Washington, demostrando un amor, valor y sacrificio admirables.

Sonora propuso el 5 de junio (cumpleaños de su padre) para la celebración. Aunque la idea tardó en madurar, la primera celebración oficial tuvo lugar en Spokane, Washington, el 19 de junio de 1910.

Varias décadas después, en 1966, el presidente Lyndon B. Johnson firmó una proclamación que establecía el tercer domingo de junio como el Día del Padre en los Estados Unidos, una tradición que adoptó gran parte de América Latina y otros países del mundo.

En los países de tradición católica, como España, Italia y Portugal, la festividad se vincula históricamente al 19 de marzo, Día de San José, considerado el modelo de padre y custodio.

Hoy en día, celebrar a un padre significa honrar la corresponsabilidad en la crianza. El significado ha evolucionado para festejar su presencia activa, el valor del tiempo compartido, el apoyo emocional y la escucha sin juicios, la construcción de un refugio seguro para el desarrollo de la autoestima de los hijos.

Es una fecha para reconocer que la paternidad no se define por la biología, sino por el acto diario de cuidar, educar y amar. Por ello, el festejo se extiende legítimamente a padrastros, tíos, abuelos y a cualquier figura masculina que haya asumido ese rol con entrega.

Muchas tareas se han agregado a su rol de proveedor económico, tal es el caso de su incorporación a tareas domesticas en el hogar, su involucramiento en el día a día de los hijos, el lenguaje empático, emotivo y cercano con el que se dirige a ellos.

El padre debe tener siempre presente que para sus hijos es un “héroe sin capa”, inspiración, reto y ejemplo por lo que debe ser cuidadoso en su lenguaje, actitudes, aptitudes y acciones.

No en vano George Herbert afirma que: “Un buen padre vale por cien maestros.”

Los padres de hoy, se involucran desde las consultas pre natales, participan activamente en las tareas escolares, cocinan, consuelan los llantos nocturnos y rompen con los viejos moldes del machismo que les prohibía mostrar vulnerabilidad, en contraste apoyan el desarrollo psicológico de sus hijos y al establecimiento de un ambiente de armonía en él hogar.

Al conmemorar este día, la sociedad no solo agradece el esfuerzo de los padres de ayer, sino que impulsa e inspira a los padres de hoy a seguir construyendo hogares basados en el respeto, el amor equitativo y la complicidad.

Un día al año para decir “gracias“, pero un compromiso de toda la vida para ejercer el rol con orgullo y empatía.

En mi visión muy particular, considero que más allá de la mercadotecnia que invita a expresar el cariño y el amor con regalos materiales, es deseable que se les exprese respeto, gratitud, amor, admiración, lealtad y compañía.

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