“Yo planifico y luego hago que las cosas sucedan”

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Ópticas Constructivas

Dr. Rogelio Díaz Ortiz

Han trascurrido los primeros días del 2026, se han reanudado las actividades en todas las escuelas, institutos e instituciones educativas en el país.

El escenario internacional se encuentra “controlado” por los “arranques” y estado de animo del Presidente Norteamericano, con repercusiones económicas y políticas en Groenlandia, Dinamarca, Irán, Cuba, Colombia e incluso México.

Las bajas temperaturas de los últimos días han provocado el aumento en la frecuencia de enfermedades de las vías respiratorias y el uso de la denominada “operación cebolla” en el vestir de niños y adultos mayores.

Tal y como suele suceder cada inicio de año, llego la temida “cuesta de enero” y, por ende, el momento de enfrentar las consecuencias del uso indiscriminado de la tarjeta de crédito, endeudamientos diversos, la adquisición de regalos, viajes largos y cortos, la inversión realizada para las cenas de Navidad y Fin de Año, así como el uso de los recursos económicos demandados por la añeja tradición de los “Reyes Magos”.

A lo anterior, habrá de agregarse el pago del impuesto predial y el refrendo vehicular, el interminable aumento en el precio de las gasolinas, los efectos financieros de la volatilidad en la paridad del peso ante el dólar, “ajuste” en el precio del gas combustible, así como la “aparición” de gastos generados por el regreso a clases.

Es por lo anterior, que enero suele ser propicio para que las Casas de Empeño, Cajas de Ahorro y visita a los familiares “ricos” se convierta en parte de la búsqueda de una solución para evitar “caer” al buró de crédito.

Como cada principio de año nos encontramos llenos de propósitos, planes y promesas.

Todos aspiramos a gozar de salud por lo que nos hemos comprometido a realizar ejercicio físico por lo que clubes deportivos y gimnasios, incrementan sus visitas y membresía, sin que esto sea garantía de permanencia.

Nuestra anatomía “carga” con “algunos gramos” o kilos de más como consecuencia de la ingesta de viandas y bebidas sin control, deliciosos postres y nula actividad física en el denominado “puente” Guadalupe – Reyes, por lo que ahora presumimos la visita al nutriólogo y la ingesta de una dieta a base de alimentos “sanos”.

Aunque no hay que perder de vista que se aproxima el “Día de la Candelaria” y suele ser difícil negarse la degustación de atole acompañado de una buena dotación de tamales, así que la dieta tendrá que esperar.

El escenario optimista para el 2026, nos invita a dejar atrás todo aquello que fue obstáculo para tener éxito y ser feliz, el año apenas inicia y con ello son múltiples las oportunidades que se nos presentan para lograr hacer realidad todas nuestras intenciones, deseos, propósitos y metas, sin olvidar que el tiempo no se detiene y que no es posible recuperar ni un solo segundo perdido.

Disfrutemos de la oportunidad de brindar cuidadoso mantenimiento a nuestros afectos, diciendo y ejerciendo acciones que permitan a nuestros seres queridos saber cuánto los amamos y a nuestros amigos cuánto los valoramos.

Hagamos de la humildad y amabilidad nuestra premisa, distintivo y bandera, solicitando siempre cualquier cosa por favor y agradeciendo cada detalle, atención y servicio.

Intentemos solo escuchar y comunicar información verídica y benéfica, desechando chismes, rumores y comentarios catastrofistas.

Alejemos de nuestra mente y práctica todo tipo de “basura” psicológica, en especial, odio, rencor y envidia.

Regalémonos el lujo de “flojear” de vez en cuando, el mundo no se va a acabar por eso y si en cambio nos permitirá romper rutinas y consentirnos un poco.

En lo posible no olvidar leer, bailar, cantar, viajar y aprender cosas nuevas, reír, reír, reír, incluso de nosotros mismos.

Evitemos hacer promesas que no estamos dispuestos a cumplir o generar expectativas lejos de nuestra realidad, no emitamos halagos superficiales o “consejos” que no han sido solicitados.

Habrá que intentar… intentar… intentar.

Con afecto convocó a nuestros estimados lectores y escuchas para que, durante 2026, vivamos con la alegría del primer día y con la fuerza del último.

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