“Todo hombre es como la luna: con una cara oscura que a nadie enseña” Mark Twain

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Ópticas Constructivas

Dr. Rogelio Díaz Ortiz

La Luna, único satélite natural de nuestra casa planetaria, la Tierra, ha sido, desde el principio de los tiempos, punto de referencia, estudio e interés.

En culturas antiguas se relacionó a la Luna con el amor, la fertilidad y la sabiduría. Algunos le llamaron: “dueña del tiempo, del devenir y del destino”. Algunas historias y leyendas la muestran como dominadora de las aguas y señora de la vegetación.

Se le identifica como la diosa griega Selene, la diosa romana Luna, la diosa china Chang’e, la diosa azteca Coyolxāuhqui e Ixchel entre los mayas.

Ha sido inspiración de poetas, guionistas, cineastas y escritores, quien no recuerda la mítica novela de Julio Verne “De la Tierra a la Luna” publicada en el Journal des Débats Politiques et Littéraires en 1865.

Bellas sonatas, emotivos versos, canciones y declaraciones de amor han tenido a la Luna como marco e inspiración.

Se encuentra ubicada a una distancia de aproximadamente 385,000 kilómetros, órbita alrededor de la Tierra en ciclos de 29.5 días, su rotación es tan perfecta que solo vemos una cara de ella.

No brilla con luz propia, sino que refleja la luz que recibe del Sol, tiene un tamaño cuatro veces más pequeño que la Tierra. Posee una densidad 40 % menor a nuestro planeta. Su superficie es rocosa y llena de cráteres por los impactos de cuerpos de gran tamaño que lograron atravesar su delgada atmósfera, a la cual se conoce como exosfera y no es respirable para los seres humanos.

La atracción gravitatoria de la Luna genera mareas que ayudan a limpiar y oxigenar los océanos de la Tierra, a la vez que contribuye a los procesos geológicos esenciales para la vida, como la tectónica de placas.

Se identifican como “fases lunares”: luna nueva, cuarto creciente, gibosa creciente, luna llena, gibosa menguante y cuarto menguante.

En el año de 1969 la misión espacial norteamericana Apolo 11 tardo cuatro días en llegar a ella, el Astronauta Neil Armostrog fue el primer hombre en estampar la huella de su pie en ella, emitiendo su emblemática frase: “Un pequeño paso para el hombre, pero un gigantesco salto para la humanidad”.

Se afirma que la misión del Apolo 11 fue seguida por televisión por más de 1000 millones de personas en todo el mundo.

Ha sido la primera y única vez en que toda la humanidad estuvo pendiente de un solo hecho que no fuera una guerra, una pandemia, un mega atentado o un desastre natural.

Por supuesto, han surgido muchos mitos en torno a este suceso, desde quienes afirman que fue un “montaje cinematográfico”, hasta quienes rinden un culto especial a la memoria de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong.

Aquel viaje fue seguido por las misiones Apolo 12, 14, 15, 16 y 17, es decir, se han realizado 6 viajes con alunizaje y doce han sido los astronautas que caminaron por su superficie.

Tuvieron que pasar 47 años para que se volviera a realizar un proyecto espacial con destino a la Luna, la misión Artemis 2 se encuentra orbitándola en este momento y se prevé sea el preámbulo de un próximo alunizaje, programado para el 2028, para retomar su estudio e incluso instalar un campamento permanente en ella.

En las primeras misiones al espacio, la competencia material y tecnológica era entre los Estados Unidos y Rusia, hoy la lucha por la conquista de la Luna, Marte y otros elementos del espacio exterior es entre los Estados Unidos y China.

Esta nueva aventura espacial ha venido refrescar el tenso ambiente bélico en el que se encuentra “enfrascado” el gobierno norteamericano y vuelve a generar expectativas respecto al futuro de humanidad en asentamientos lunares o en otros planetas.

Sin duda alguna, cuando la luna se asoma, comienza la magia de la noche, disfrutémosla, dispongámonos a soñar y viajar hasta el infinito.

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