Ópticas Constructivas
Dr. Rogelio Díaz Ortiz
Los últimos días, han sido difíciles, dolorosos, cargados de resentimiento y exigencia de justicia en gran parte del país.
Los bloqueos carreteros a cargo de agricultores y “piperos” desquiciaron el libre tránsito por los Estados de México, Michoacán, Guanajuato y Querétaro causando afectaciones severas a quienes se “atrevieron” o tuvieron necesidad de transitar por alguna carretera del centro del país.
Sanos y enfermos, ricos y pobres, habitantes locales y turistas, TODOS tuvieron que pasar hambre, sed, calor, frío, impotencia y miedo al quedar varados en alguna de las rúas bloqueadas sin que nada ni nadie fuera capaz de hacer algo.
De nada sirvieron suplicas ni amenazas, quienes bloquearon las carreteras estaban dispuestos a lo que fuera necesario para llamar la atención del gobierno y lograr una solución favorable a sus demandas, todo lo demás perdió para ellos importancia.
Habremos de recordar que diferencias insignificantes han sido excusa para iniciar una guerra, pretextos para acabar con una civilización, destruir y conquistar, separar y alejar.
La inseguridad y violencia que pulula por los cuatro puntos cardinales de nuestro amado México, divide opiniones y preferencias “lastimando” valores de identidad, pertenencia y orgullo colectivo.
El brutal asesinato del Alcalde de la ciudad de Uruapan, Michoacán es la gota que derrama el vaso de la paciencia ciudadana, vulnera la confianza en las autoridades y ha provocada una respuesta violenta de quienes exigen paz, seguridad y justicia.
Hoy nuestro país requiere de ejercicios auténticos de unidad, identificación de coincidencias y dilución de todo aquello que nos aleja y confronta.
Para ello, es necesario despojarse de intereses personales, protagonismos estériles y la “contaminación” que pueda darse al involucrar siglas, colores y caudillos sin reglas estrictas, claras y transparentes de convivencia, tolerancia y respeto.
Debemos cambiar, dejando de privilegiar la polémica, el intentar a como dé lugar tener siempre la razón, a diluir diferencias, amenazar, enfrentar y lastimar en una espiral de violencia que inicia con una “mala cara” y concluye con un balazo.
La violencia no se corrige con más violencia, con la creación de más celdas en las cárceles o la presencia de más policías en las calles.
Para “reconstruir” el tejido social requerimos de respeto por la vida, tolerancia con los demás, apertura de conciencia para en la diferencia encontrar unidad en la diversidad, reconocer en el dialogo el camino para encontrar lo que nos une como “humanos” sin que pretexto alguno lo impida.
Si queremos vivir en escenarios de paz requerimos hacer acopio de todo aquello que nos permita sincronizar emociones y actuar como una sola persona en beneficio de todos, dejando de lado protagonismos estériles, discursos y frases huecas
Es urgente que hagamos acopio de amor por México y “construyamos” escenarios de paz, algunos afirman que en el amor la locura es lo sensato ya que cuando se otorga se diluyen barreras, se magnifica la empatía y se construyen escenarios que hacen realidad lo que se consideraba imposible.
Con amor en el dolor, hagamos posible la paz, no olvidemos que es un bien indispensable para tener presente y visualizar el futuro con esperanza, es una herramienta vital para enfrentar las amenazas que podemos ver con claridad e incluso aquellas que ocultas acechan a la sociedad.
Debemos estar conscientes que paz, seguridad y amor es responsabilidad de TODOS, no se podrá lograr si “evitamos” asumir la tarea que nos corresponde como sociedad, familia y personas.
Lo hacemos por “convencimiento” o seguiremos alimentando el enfrentamiento y la división, con las consecuencias que hoy en día pagamos.Apreciado escucha o lector, como siempre usted tiene la mejor opinión.




