Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!” Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

Ópticas Constructivas

Dr. Rogelio Díaz Ortiz

Hace unos días, después del equinoccio, inició una de las cuatro estaciones climáticas del año, me refiero a la primavera.

Antaño era muy fácil identificar cada una de las estaciones en el año, pero los efectos causados por la contaminación ambiental y el denominado “efecto invernadero”, han causado cambios importantes y drásticos en el clima.

La primavera suele caracterizarse por ser temporada de reproducción para muchas especies animales, él embellecimiento del paisaje con la floración, la transición hacia temperaturas más cálidas y el aumento de actividad de los agentes polinizadores.

Algunas culturas ancestrales identificaban esta estación como de renovación de la naturaleza, la reactivación de la vida y la época de la fertilidad.

Proviene del latín prima vera, lo cual significa “primer verdor“. Suele ser característico la aparición, en personas sensibles, de

estornudos, escurrimiento nasal, enrojecimiento y comezón en los

ojos, debido a la reacción del sistema inmune a la gran cantidad de alergenos que pululan en el ambiente debido a la eficaz tarea de abejas, mariposas y demás agentes polinizadores.

La primavera viene acompañada de mayor cantidad de horas de sol y por tanto de luz natural, lo cual favorece la producción de vitamina D, la sensación de un mejor ánimo, al aumentarse la producción de serotonina y la sensación de mayor energía.

Sin embargo, hoy en día la intensidad de los rayos solares obliga al uso de bloqueadores solares como preventivo a la deshidratación e irritación de la piel que puede predisponer a la aparición de lesiones cutáneas malignas.

Los campesinos consideran que esta estación es buen momento para preparar la tierra y sembrar, en espera que las lluvias favorezcan, posteriormente, la cosecha de sus productos.

Culturas anteriores, como los Mayas, marcaban el inicio de la primavera con el del ciclo agrícola. La pirámide ubicada en Chichén Itzá, dedicada a Kukulcán, les indicaba el momento preciso en que debían iniciar las tareas de su temporada agrícola.

En otras latitudes, se asociaba a la primavera con el regreso de Perséfone desde el inframundo, lo que alegraba a su madre Deméter, diosa de la agricultura, haciendo florecer la tierra.

Vale la pena recordar que, en la mitología griega, este suceso explica el cambio de estaciones, al pasar Perséfone parte del año en el inframundo (otoño/invierno) y el resto en la tierra (primavera/verano), simbolizando el ciclo de la vida, muerte y renacimiento.

Para algunos, la primavera se asocia psicológicamente con un “nuevo comienzo” o un “renacer”, motivando a las personas a iniciar nuevos proyectos o mejorar hábitos.

Pintores, músicos, poetas y escultores han encontrado en la primavera una fuente de inspiración que se ha expresado con el colorido en las imágenes, la sonoridad en las notas, el amor en los textos y la armonía en las figuras.

Vale la pena mencionar que el concepto primavera ha recibido otras connotaciones que van más allá de ser una de las temporadas climáticas del año.

Algunos se refieren con este término al periodo de la “primera juventud” o la “aparición”, en cualquier momento de la vida, de un nuevo vigor interior, confianza y entusiasmo, a esto algunos le llaman una “segunda primavera”.

También le han utilizado para referirse a los que consideran una época de despertar de los pueblos, una rebelión o revolución tras un periodo de represión y pérdida de libertades.

Estimado lector y/o escucha la primavera ha llegado y con ello la oportunidad de disfrutar de un clima diferente, alargamiento del período diario de luz natural y todos los “efectos” que ya hemos referido.

Como siempre, usted tiene la mejor opinión.

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