“Medir para conocer, actuar y mejorar”

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Ópticas Constructivas

Dr. Rogelio Díaz Ortiz

Hace unos días el INEGI dio a conocer el resultado del denominado ejercicio intercensal 2025, vale la pena hacer sobre el algunas reflexiones y comentarios.

Recordemos que un censo de población y vivienda es el proceso total de recolectar, compilar, evaluar, analizar y publicar datos demográficos, económicos y sociales pertenecientes a todos los habitantes de un país o de un territorio delimitado, referidos a un momento determinado.

Para lo cual, se censa a toda la población del área objetivo sin excepción. Se registra información detallada sobre cada habitante y hogar. Refiere los datos a un instante de tiempo específico, conocido como momento censal, para garantizar exactitud temporal.

Los datos censales proveen el marco estadístico básico de una nación. Sirve para diagnosticar carencias en salud, educación, infraestructura básica y vivienda para canalizarles recursos presupuestales.

Permite ajustar los distritos electorales en función de los cambios en la densidad demográfica. Facilita a los interesados estimar el tamaño del mercado, disponibilidad de mano de obra y demanda potencial de productos o servicios.

Genera la base sobre la cual se diseñan muestras estadísticas para encuestas especializadas y estudios académicos.

La trascendencia de un censo radica en su capacidad de visibilizar las dinámicas de cambio de una sociedad. Sin censos actualizados, el Estado opera con un diagnóstico ciego, lo que deriva en decisiones presupuestales ineficientes.

Además, los censos registran cambios estructurales históricos, como  la  transición  demográfica,  procesos  de  urbanización,

migraciones internas y variaciones en la estructura sociodemográfica de los hogares.

En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía realiza el Censo General cada diez años. Para actualizar los datos a mitad de periodo, el INEGI lleva a cabo la Encuesta Intercensal, cuyo levantamiento más reciente corresponde al año 2025.

Esta opera bajo un diseño probabilístico por muestreo representativo, ofreciendo estimaciones precisas a nivel nacional, estatal y municipal.

Su resultado muestra un crecimiento poblacional desacelerado respecto al periodo 2010–2020. Confirma el descenso acelerado en la fecundidad, ubicándose por debajo del nivel de reemplazo generacional. Ubica un avance sostenido del envejecimiento poblacional con reducción progresiva de la base infantil y aceleración en el grupo de adultos mayores.

Advierte sobre la consolidación del acceso de la población general a servicios básicos, aunque persisten brechas regionales en conectividad a internet de alta velocidad y drenaje en zonas rurales.

Hace un reconocimiento progresivo al fenómeno social de la diversidad cultural y lingüística como criterio clave para políticas de inclusión.

La Encuesta Intercensal 2025 confirma que México ha entrado en una fase avanzada de transición demográfica caracterizada por la reducción de las tasas de natalidad y la maduración de la estructura por edad de su población.

Lo anterior, exige adaptar las políticas sociales hacia la atención de la población adulta, la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y salud, así como la creación de políticas públicas que reduzcan la desigualdad regional.

Dicen que la información otorga poder, ojalá en este caso sirva al Gobierno a tomar decisiones éticas y correctas en el presupuesto que se prepara para ejercerse en los siguientes ciclos fiscales.

De ser así, el trabajo estadístico habrá valido la pena.

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Revista Rosalva
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