Ópticas Constructivas
Dr. Rogelio Díaz Ortiz
«Llegar juntos es el principio. Mantenerse juntos es el progreso. Trabajar juntos es el éxito». fienry Ford
La conmemoración del 12 de octubre en México surgió a inicios del siglo XX bajo el término «Día de la Raza». La fecha remitía al 12 de octubre de 1492, cuando la expedición comandada por Cristóbal Colón desembarcó en la isla Guanahani, en el archipiélago de las Bahamas, marcando el primer contacto documentado entre Europa y las civilizaciones del continente americano.
En México, la adopción oficial de esta efeméride se consolidó durante la década de 1920 por iniciativa de José Vasconcelos, entonces Secretario de Educación Pública.
Vasconcelos promovía el concepto de la «raza cósmica», una visión ideológica que enaltecía el mestizaje como la fusión armónica entre la herencia indígena y la europea, dando lugar a una nueva identidad iberoamericana.
En 1928, bajo el mandato del presidente Plutarco Elías Calles, el Congreso de la Unión decretó oficialmente el 12 de octubre como festividad nacional. Durante décadas, el Día de la Raza se enseñó en las escuelas mexicanas como el descubrimiento de América y el «encuentro de dos mundos», centrándose en la idea del mestizaje como piedra angular del Estado-nación moderno.
Con el paso de las décadas, la narrativa del «Día de la Raza» comenzó a ser severamente cuestionada por historiadores, sociólogos y, de manera primordial, por los movimientos indígenas de México y América Latina.
Surgió una mirada crítica que señala varios aspectos fundamentales:
Inexactitud del concepto «raza», invisibilización de la violencia histórica, así como la creciente resistencia y dignificación de los pueblos originarios, rechazando la idea de que la historia del continente comenzó en 1492.
Atendiendo a este cambio de paradigma mundial y nacional, el Senado de la República aprobó en 2020 un dictamen para modificar oficialmente el nombre de esta efeméride, estableciéndose de esta manera, la conmemoración del Día de la Nación Pluricultural.
El cambio de denominación no fue solo un asunto gramatical, sino un giro en el enfoque ético, político e histórico con el que el Estado mexicano observa su propia identidad.
El día de la raza significaba el mestizaje y la herencia hispánica, el descubrimiento de América y la homogenización cultural bajo una sola identidad nacional.
El día de la nación pluricultural reconoce la diversidad étnica, lingüística y la autodeterminación bajo un criterio incluyente y crítico que reconoce a las sesenta y ocho agrupaciones lingüísticas autóctonas, con más de trescientas variantes, así como a la comunidad afromexicana que integran a nuestro país.
Este cambio abre la puerta a una convivencia basada en el respeto mutuo, el reconocimiento de la deuda histórica con las comunidades vulneradas y la celebración de la diversidad como la mayor riqueza de México.
En muchas partes del país, este cambio vino acompañado del retiro violento, en muchos casos, de esculturas alusivas a Cristobal Colón y a cualquier elemento que simbolice la conquista española.
Algunos opinan que se ha llegado a excesos en la destrucción de obras de arte y en la exigencia de re escribir la historia.
Sin menoscabo a estar de acuerdo o no con esta postura, hoy más que nunca tenemos que entender la importancia que representa habitar nuestro país y el planeta bajo el concepto de “Unidad en la diversidad”, solo así podremos aspirar a la paz que todos merecemos.
Tolerancia, respeto y empatía siempre sumarán más que reclamos, prepotencia e intolerancia. El 12 de octubre es oportunidad para magnificar coincidencias y diluir aparentes diferencias, al final del día todos tenemos la fortuna de habitar en nuestro maravilloso México.
Como siempre, apreciado lector o escucha, ¡usted tiene la mejor opinión!




