Ópticas Constructivas
Dr. Rogelio Díaz Ortiz
Esta es una semana “diferente”, una oportunidad de introspección, espacio para hacer una pausa a la cotidianidad que ha hecho “común” la convivencia con actos de violencia, hostigamiento, inseguridad e incluso acciones bélicas.
Para algunos, es la oportunidad de disfrutar de un período vacacional, para otros de reactivación económica ya que el turismo local, nacional e internacional genera consumo y gasto que activa el circulo virtuoso de la economía. Para todos, es el recuerdo anual de la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.
En las últimas semanas se han presentado en Michoacán sucesos que han llamado la atención de propios y extraños por su crudeza, sentido de percepción social, interpretación jurídica y consecuencias.
La utilización de un arma de asalto por parte de un adolescente para descargar su coraje o impotencia por no haber podido ingresar a la escuela, la forma insensible en que disparo en contra de un par de maestras de la institución y la aparente tranquilidad con la que se comportó en el momento de su detención.
Lo anterior, tiene muchos espacios de reflexión ya que muchos se preguntan como es que un adolescente tiene un acceso tan “aparentemente” fácil, a armas de grueso calibre, si este comportamiento de agresividad fue un acto aislado o era parte de la personalidad del joven, si este, estaba consciente que la actual normatividad jurídica hará que la pena máxima que podría alcanzar su acción difícilmente llegará a cinco años.
Antaño habíamos sido testigos de este tipo de acciones en la Union Americana y no supimos “poner las barbas a remojar”, máxime cuando somo proclives a copiar modas y estereotipos.
Sin duda, habrá de buscarse encontrar respuestas que permitan tener un diagnóstico claro y preciso para evitar que este tipo de acciones se repitan, ya está claro que no basta con etiquetar planes
y programas con propósitos de PAZ, sino que se requieren acciones contundentes que cicatricen y sanen el tejido social.
Por otra parte, la expresión artística realizada por alumnos de un plantel del Colegio de Bachilleres “escandalizo” a quienes vieron en ella una manifestación de apología del delito.
El recorrido coreográfico y musical presentado por los escolapios hizo puntual recorrido por los asesinatos de diferentes autoridades municipales de Michoacán, culminando con el asesinato del edil de Uruapan, Carlos Manzo.
Todo lo anterior, minimizó el cierre del performance que muestra a una estudiante simbolizando a la paloma de la paz, en un claro ejercicio aspiracional de los jóvenes bachilleres.
Las autoridades educativas del plantel mostraron confusión ante el hecho, por una parte, deslindándose de la presentación y por otra negando a los estudiantes la posibilidad de volver a presentar esta manifestación en otro foro.
Vale la pena mencionar, la presentación se realizó en el marco de un concurso para elegir la representación del plantel en la fase estatal que organiza el COBAEM, por lo que reprimirlo con lleva querer tapar el sol con un dedo.
Sin duda, este receso a la cotidianidad es una magnifica oportunidad para reflexionar y actuar con criterio preventivo, con expectativas presentes, pero visualizando el futuro para evitar que estas acciones solo formen parte del anecdotario y se escale en violencia para volver a poner atención en el tema.
Mientras tanto, una gran parte de la población del mundo estará atenta a identificar los elementos insignia de la Semana Santa: Palmas y Ramos, que recuerdan la entrada de Jesús a Jerusalén; Pan y Vino, que evocan la Eucaristía/Última Cena; el Lavatorio de Pies que hacen un llamado a la humildad; La Cruz que significa sacrificio; El Cirio Pascual que identifica la luz de Cristo; Agua Bautismal como parte de purificación; la Corona de Espinas/Clavos que reconoce la pasión de Cristo; Huevo/Conejo de Pascua que describen la “nueva vida”.
Deseo que el sentido de unidad, armonía, tolerancia, respeto, identidad y paz que se “despiertan” durante estos días, perduren a lo largo de sus vidas.





