Ópticas Constructivas
Dr. Rogelio Díaz Ortiz
Hace unos días tuve la venturosa experiencia de recorrer otras latitudes, de observar nuevos paisajes, disfrutar de aromas, sabores y sensaciones diferentes, además de contrastar usos, costumbres y tradiciones.
Lo anterior, en el marco del cierre o apertura, según se quiera ver, del ciclo de doce meses que enmarcaron cumplir un año más de existencia en este plano físico.
Rica y variada fue la forma de transporte, ya que según la zona utilice avión, autobús, lancha, caballo, calandria, barco, faluca, tren y automóvil, en un ejercicio de resiliencia necesario para disfrutar y no sufrir las condiciones horarias, climáticas y topográficas del viaje.
La enigmática majestuosidad de la cultura egipcia fue un extraordinario regalo, sus emblemáticas pirámides y esfinge una oportunidad para recordar y vivir intensamente la historia expresada en cada templo, tumba o muro visitado.
Por supuesto, emergió mi identidad con México cuando hubo “necesidad” de presumir a las culturas maya, tolteca u olmeca con turistas extasiados por la majestuosidad egipcia.
Sensación inolvidable fue el transitar por el Río Nilo, escuchar de leyendas, mitos e historia impregnada en sus aguas.
No puedo dejar de comentar la extraordinaria experiencia de recorrer el imponente museo egipcio ubicado en El Cairo, su moderna arquitectura, incontables salas y maravilloso acervo testimonial de una de las culturas más significativas en la historia de la humanidad.
Transitar por las calles de Luxor, Aswan, Esna, Edfu y Kom Ombo resulto una amalgama de aromas, comercio, bullicio en las calles, respeto riguroso al Ramadán, exquisitas mezquitas y contrastante economía.
La sensibilidad que suele “despertar” en los días y horas previas al cumplimiento del ciclo solar, me permitió disfrutar con plenitud cada instante y experiencia, extrañar familia y amigos, tradiciones y costumbres, agradecer el pasado y visualizar con esperanza el futuro.
Una sombra perturbo el momento, la noticia del ataque a Irán causo una y mil hipótesis, incertidumbre y deseo de adelantar el regreso a casa. Sin embargo, nada cambio en el horario, ruta y destinos programados.
El momento de mayor inquietud se dio en el transitar por Estambul, ahí se palpaba una sensación de incertidumbre, molestia e inquietud provocados por el ataque a sus vecinos geográficos, los vuelos sufrieron cambios y provocaron molestias inesperadas.
La llegada a España cambio radicalmente el ambiente y escenario, clima, alimentación, horario y rutinas de viaje. Ahí fue fácil identificar tantas coincidencias, paladear deliciosos platillos y degustar exquisitas bebidas, recorrer a pie varios de sus centros históricos y encontrar un pasado íntimamente ligado con México.
El regreso se dio con el deseo de regresar a conocer los muchos lugares españoles pendientes por recorrer, pero con el compromiso personal de antes, conocer los maravillosos rincones mexicanos que aún no he visitado.
El calendario siguió su marcha y me llevó a “encontrarme” con mi cumpleaños, ocasión extraordinaria para recibir incontables muestras de afecto a través de mensajes de texto y de voz, WhatsApp, llamadas telefónicas e incluso visitas inesperadas.
Un breve pero profundo ejercicio de introspección me ha permitido viajar por el tiempo para identificar instantes de tristeza compensados con momentos de extrema alegría, el amor recibido, la amistad sincera y el “oportunismo” de ocasión, los obstáculos vencidos y al final de todo, paladear la satisfacción del deber cumplido.
Estoy cierto, que el futuro es incierto y quizá de corto alcance, pero me he comprometido a encontrar en el día a día significado y trascendencia, utilidad y lejanía a todo aquello que signifique polémica o dañar a alguien, me he propuesto viajar ligero, vivir sin
apegos ni deudas de ningún tipo, pensar, decir, sentir y actuar en positivo.
Todo esto, me motiva a agradecer al Creador las oportunidades, experiencias, conocimientos, profesión, viajes, triunfos y derrotas, presencias y ausencias, familia, hogar, amigos, críticos, compañeros de viaje, tiempo en este plano físico y poder decir en voz alta: Gracias… gracias… gracias.




