- Los consejeros, se comportaron como espectadores complacientes, no como examinadores rigurosos
Por Carlos A. Montaño
El pasado 21 de agosto, el INE montó el espectáculo de las entrevistas a las y los 30 aspirantes que, supuestamente, compiten por las cinco consejerías vacantes del IEM…
Treinta personas desfilaron frente a los consejeros nacionales… Treinta oportunidades para que la simulación se vistiera de gala. Treinta veces en que la oportunidad de un verdadero escrutinio se perdió sin remedio…
Lo que vimos no fue un proceso de selección riguroso. Fue una burda puesta en escena: un teatro en el que los entrevistadores se limitaron a formular preguntas genéricas, superficiales y previsibles, sin profundidad ni exigencia, y sin mostrar un interés real por conocer quiénes son las personas que aspiran a dirigir el árbitro electoral de Michoacán, una institución que, por cierto, atraviesa hoy una de las crisis más graves de su historia.
Este show es vergonzoso, indignante y, sobre todo, una simulación que ofende la inteligencia de las y los michoacanos.
Los entrevistadores: complacientes y superficiales
Los consejeros del INE tuvieron en sus manos la oportunidad y, sobre todo, la responsabilidad de someter a las personas aspirantes a un escrutinio riguroso. Debían preguntar sobre la captura del IEM por grupos hegemónicos; sobre la influencia del crimen organizado en los procesos electorales…
Sobre la relación de sumisión del instituto con el gobierno estatal; sobre la fallida liquidación de los partidos políticos locales, que dejó un boquete financiero; sobre los problemas de las comunidades indígenas y sus sistemas normativos; sobre las direcciones que controlan el instituto entre bambalinas; sobre los reiterados extravíos en materia de organización electoral…
Sobre la integración de los Consejos Municipales y Distritales al contentillo de los partidos políticos; sobre el intercambio de puestos por presupuesto y la discrecionalidad en el reparto de plazas; sobre los conflictos de interés que atraviesan la estructura del organismo…
Y también sobre los problemas de liderazgo que han caracterizado a las últimas administraciones; y sobre los escándalos de opacidad y corrupción que han manchado al instituto durante más de una década. Ninguna de esas preguntas se hizo…
En lugar de cumplir con su responsabilidad, los consejeros del INE se limitaron a seguir un guion prefabricado, idéntico para la mayoría de los aspirantes…
Preguntaron sobre principios rectores, como si eso no lo supiera hasta un pasante del servicio social; sobre recortes presupuestales, como si la respuesta no fuera obvia; y sobre el “diagnóstico” del OPLE, una pregunta que se repitió en 17 de 30 entrevistas y que la gran mayoría respondió con la misma frase hecha de “recuperar la confianza ciudadana”, sin que nadie profundizara en qué significa eso ni cómo se logra…
Solamente se limitaron a señalar lo evidente la “falta de consejeros” o a repetir lugares comunes y obviedades…
No se pidieron ejemplos, no se repreguntó, nadie puntualizo, nadie confrontó a los aspirantes con sus propias contradicciones…
Y ahí aparece lo más preocupante: los entrevistadores parecían preparados para cumplir con el trámite, no para realizar un escrutinio serio de quienes pretenden dirigir el árbitro electoral de Michoacán…
Se aceptaron respuestas simplistas y evasivas, se dejaron pasar divagaciones y se evitó profundizar en los asuntos que realmente permitían distinguir entre experiencia, capacidad y simple oportunismo laboral…
Y cuando un proceso diseñado para seleccionar a quienes habrán de conducir una institución electoral termina convertido en un trámite, el problema de la simulación no está solamente en quienes responden: también está en quienes tienen la responsabilidad y la obligación de hacer las preguntas correctas y no solo repetir un formulario como pericos…
Después, no debería sorprendernos que algunos terminen renunciando o que otros tengan que ser removidos…
¿Dónde quedaron las preguntas serias? ¿Dónde quedó el escrutinio sobre el papel de Sandra Nalleli Rangel Jiménez como directora de Organización Electoral durante la época de Ramón Hernández Reyes y Humberto Urquiza Martínez, cuando se documentaron graves irregularidades en la cadena de custodia, boletas mal impresas?…
¿Dónde quedaron las preguntas obligadas sobre casos prácticos como el “perdón” de la multa millonaria al PRI, que nunca se cobró y dejó un quebranto al estado, o sobre la incapacidad para liquidar a los partidos políticos locales, que dejó un desastre financiero que hoy arrastra el IEM?…
¿Dónde quedó el cuestionamiento sobre los vínculos de Narda Yareli Jacinto Sierra y Cecilia Lazo de la Vega de Castro con el PRD, su activismo partidista, que las coloca en una posición de evidente conflicto de interés para ser árbitros imparciales?…
Ninguna de esas preguntas se hizo. Los consejeros del INE prefirieron el silencio cómplice, la superficialidad cómoda, la simulación perfecta. Y con ello, no solo fallaron en su deber, sino que validaron la impunidad de quienes deberían haber sido sometidos al escrutinio más riguroso…
Los consejeros del INE se comportaron como espectadores complacientes, no como examinadores rigurosos. Actuaron con la cordialidad de quien ya tiene la decisión tomada y sólo necesita llenar el expediente para justificarla. Y lo peor: permitieron que aspirantes con perfiles controversiales: Rangel Jiménez, Lazo de la Vega, Jacinto Sierra, Brandon Cruz, salieran airosos sin haber sido confrontados con su trayectoria…
Las respuestas: evasivas y genéricas
Los aspirantes, por su parte, respondieron con la misma moneda: respuestas de manual, superficiales, previsibles y, en muchos casos, carentes de trascendencia…
Parecía que buscaban simplemente salir del paso, como si se tratara de una conversación trivial y no de un procedimiento de auscultación destinado a valorar a quienes pretenden integrar el máximo órgano de dirección del IEM.
Faltó profundidad, crítica y, sobre todo, un diagnóstico serio y realista de la crisis que enfrenta el Instituto. En lugar de propuestas concretas, prevalecieron las banalidades y las respuestas políticamente correctas, pero insuficientes para demostrar capacidad, criterio y liderazgo frente a los desafíos que tiene por delante el árbitro electoral de Michoacán…
Por ejemplo, Sandra Nalleli Rangel Jiménez dijo que la relación del IEM con el gobierno era “buena con base en los resultados de elecciones ” y que su diagnóstico se limitaba a “la falta de consejeros”…
Sus respuestas fueron superficiales, evasivas y no demostraron un conocimiento profundo de la crisis del IEM. Admitió que su percepción es “como parte externa” del instituto…
¿Es una broma?, el IEM está sumido en el peor desastre de su historia: descabezado, sin presupuesto, con una presidenta provisional que ha logrado el improbable mérito de enfrentarse a todos los partidos, con el crimen organizado controlando municipios enteros, alcaldes ejecutados y la aspirante de más alto perfil se limita a decir que la situación no es ideal porque sólo hay dos consejeras en funciones y deben incorporarse cinco nuevas, que tendrán que ponerse al día rápido…
Con respuestas tan superficiales, Sandra Nalleli Rangel Jiménez, no fue la excepción, sino la regla, el reflejo de un proceso donde la mayoría de los aspirantes se limitaron a repetir perogrulladas y a evitar los temas difíciles e importantes…
Flor Juana Mendoza Zárate habló de “recuperar la confianza ciudadana” sin mencionar una sola acción concreta para lograrlo. Eden Alonso Martínez Méndez, ligado a Morena, habló de “legalidad” y “consensos”, pero nadie le preguntó por sus antecedentes partidistas…
Cecilia Lazo habló de su experiencia legislativa, pero nadie le preguntó cómo piensa ser imparcial después de haber actuado en un partido político al que le debe cargos y puestos…
El pronóstico: los mismos de siempre
Con este nivel de superficialidad, el pronóstico es claro: los designados serán los que ya estaban palomeados desde el principio. Los que no incomodan. Los que han demostrado lealtad a las estructuras que han controlado el IEM durante años…
Sandra Nalleli Rangel Jiménez, la favorita de Ramón Hernández Reyes y Humberto Urquiza Martínez, será designada, a pesar de su pasado lamentable, porque tiene el apoyo del operador desde el INE y el visto bueno de Bedolla. Narda Yareli Jacinto Sierra, con su brillante desempeño en el ensayo, será designada, a pesar de su militancia en el PRD, porque su perfil técnico a secas. Lilia Hernández Zaragoza, la mejor calificada del examen, será designada, aunque no conoce Michoacán, porque es la carta del INE…
Del lado de los hombres, nada sobresaliente, Jorge Luis Hernández Altamirano, con su perfil académico y su experiencia tiene muchas posibilidades. José Juan Becerra Pineda y Adán Avalos García, con experiencia en campo, también están en la carrera. Pero al final, el filtro político decidirá. Y los que no tengan padrino, quedarán fuera.
La renovación del IEM no será una renovación. Será una reproducción del mismo sistema de poder que ha dominado la vida electoral de Michoacán durante años.
El INE y los aspirantes le deben a Michoacán
El INE tuvo una oportunidad histórica: demostrar que el proceso de selección de consejerías no es una simulación, que realmente se puede elegir a perfiles independientes, técnicos y comprometidos con la democracia. Y la desperdició.
Los consejeros del INE: Taddei, Montaño, Chávez, Castillo, Espadas, Cruz, Humphrey, Faz, López, Gómez, le deben a Michoacán un escrutinio que nunca hicieron. Le deben a la ciudadanía preguntas con sentido que nunca formularon…
Le deben una investigación rigurosa de los antecedentes de los aspirantes que nunca realizaron…
Y los aspirantes, especialmente quienes participan con trayectorias controversiales, le deben a Michoacán la verdad sobre su pasado y sus intenciones.
La transparencia que no ofrecieron. La autocrítica que no hicieron…
La farsa continúa
El 31 de agosto, el Consejo General del INE designará a los nuevos consejeros del IEM. Y cuando lo haga, veremos que no ha cambiado nada. Los mismos actores, las mismas lealtades, los mismos intereses.
La autonomía del IEM seguirá siendo un espejismo. La confianza ciudadana seguirá erosionándose. Y los michoacanos seguiremos siendo espectadores de un teatro que solo beneficia a los mismos de siempre.
El proceso de selección fue una burda simulación. Las entrevistas, una farsa. Y el INE, con su superficialidad, le falló a Michoacán.
La única salida digna es declarar desierto el proceso y que el INE ejerza su facultad de atracción. El Consejo General debe asumir su responsabilidad por las designaciones fallidas: Ramón Hernández, Humberto Urquiza, Ignacio Hurtado y compañía. Y no perpetuar la simulación con una nueva selección que nace viciada…
Pero el INE no lo hará. Porque el sistema electoral mexicano no está diseñado para reconocer errores; está diseñado para disfrazarlos. Y la farsa, como siempre, continuará…



