“Solo en paz podremos aspirar a seguir existiendo” RDO

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ÓPTICAS CONSTRUCTIVAS

Dr. Rogelio Díaz Ortiz

Hoy nuevamente “suenan” con ensordecedora intensidad tambores de guerra por diferentes latitudes del planeta, provocando devastación y muerte, incentivando odio, rencor y deseo de venganza.

Ancestrales y recientes desencuentros en la forma de pensar, sentir y actuar han generado que el Medio Oriente se encuentre en una gran crisis que amenaza con extenderse por otras latitudes.

Varios Estados de la Unión Americana han sido escenarios de cruentas manifestaciones de descontento por las rudas medidas tomadas por el gobierno en contra de los migrantes.

A lo largo de la historia, diferencias insignificantes han sido y son, excusa para iniciar una guerra, pretextos para acabar con una civilización, destruir y conquistar, separar y alejar.

Prácticamente todos los días nos vemos inmersos en escenarios de violencia y hostilidad por lo que de manera “inconsciente” hemos agregado a nuestra cotidianidad noticias, hechos y ficciones “enriquecidos” de la “convivencia” con pensamientos, palabras y acciones que desunen y dañan a la sociedad.

Con facilidad incrementamos el tono y el volumen de nuestra voz causando con ello “distancia” y replica que impiden se establezca la necesaria comunicación “efectiva” con nuestros semejantes, incluso con quienes afirmamos son nuestros seres queridos.

Seguimos privilegiando la polémica, el intentar a como dé lugar tener siempre la razón, a diluir coincidencias, amenazar, enfrentar y lastimar en una espiral de violencia que inicia con una “mala cara” y concluye con un balazo.

Si queremos vivir en escenarios de paz requerimos hacer acopio de todo aquello que nos permita sincronizar emociones y actuar como una sola persona en beneficio de todos, dejando de lado protagonismos estériles, discursos y frases huecas.

Para “reconstruir” el tejido social requerimos de respeto por la vida, tolerancia con los demás, apertura de conciencia para en la diferencia encontrar unidad en la diversidad, reconocer en el dialogo el camino para encontrar lo que nos une como “humanos” sin que nada ni nadie lo impidan.

Es necesario despojarse de intereses personales, protagonismos estériles y la “contaminación” que pueda darse al involucrar siglas, colores, fronteras, idiomas y caudillos.

El camino para lograrlo no está exento de retos y dificultades ya que la paz no es una moda, ni es un acto espontaneo, es un proceso permanente y evolutivo, no es propiedad exclusiva de nadie, no se logra por decreto gubernamental sino se conquista día con día al mediar entre antagonistas, al reconocer en las demás cualidades, al respetar diferencias y al tener conciencia plena que la paz inicia y se alberga en el corazón de cada ser humano, teniendo su origen dentro de sí mismo.

El camino más seguro para construir la paz será con el sano entendimiento de que en la diferencia puede haber unidad, de la permanencia del dialogo como estratégica medida para encontrar soluciones, para diluir la intolerancia y el ejercicio del poder por el poder.

Hace ya bastantes años que la pedagoga y educadora María Montessori afirmo que… “Todo el mundo habla de la paz, pero nadie educa para la paz, la gente educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”

Apreciados lectores y escuchas, es fundamental tener total certeza de que gobierno y sociedad debemos actuar juntos y ¡ya!, mañana puede ser demasiado tarde.

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