La educación se encuentra en el centro del presente y futuro del anación

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Ópticas Constructivas

Dr. Rogelio Díaz Ortiz

Durante esta semana se honrará a uno de los personajes más importantes de la sociedad del país.

Se trata del profesional dedicado a “construir” conciencia, a establecer la ruta que conduce a sus estudiantes al encuentro con el conocimiento, es quien forma el sentido de identidad, pertenencia y orgullo patrio, es quien acompaña a sus escolapios a descubrir como dar respuesta a los muchos “ques” y “comos”, es quien motiva con su ejemplo a formar al ciudadano del presente y el futuro.

El “Día del Maestro” inicio a celebrarse en México durante el gobierno presidencial de Venustiano Carranza, en el lejano 1917.

El 15 de mayo se celebra el nacimiento de San Juan Bautista de La Salle, patrono de los educadores del mundo.

A lo largo del tiempo la educación ha sido tema central de las sociedades del planeta, sueños, trabajo y recursos se han invertido queriendo diseñar y crear herramientas pedagógicas, modificando principios y valores e incluso reinventando la historia.

La realidad es que mucho ha sido discurso y buenas intenciones ya que nuestro país sigue ocupando los últimos lugares en lectura, razonamiento de problemas lógicos y matemáticos, sentido de identidad y pertenencia, en resumen… muchas palabras y pobres resultados.

Es apremiante alcanzar un equilibrio entre objetivos humanísticos, científicos y utilitarios que reclaman hoy por hoy los requerimientos de calidad y competitividad en todo el mundo.

De ahí que sea estratégico que las Escuelas Normales realicen una adecuada selección de perfiles, dejando de lado presiones e intereses ajenos a la educación, identifiquen vocaciones y “formen” con calidad holística a quienes tendrán la responsabilidad, durante

su ejercicio profesional, de delinear el futuro de la sociedad en nuestro país.

Es indiscutible que si aspiramos a contar con alumnos de calidad debemos tener Maestros preparados y competitivos, críticos pero propositivos, combativos, pero con responsabilidad social.

Para dedicarse a la docencia se requiere vocación, responsabilidad, amor por la patria, irrenunciable deseo de superación y actualización profesional, de esta manera su catedra será lúdica, útil, amena, interesante y trascendente.

Los Maestros deben tener plena conciencia que son inspiración, reto y ejemplo para sus alumnos, por lo que su actuar siempre deberá ser “apegado” a valores, disciplina, rectitud y congruencia.

Se requiere de Maestros en las aulas y no en la calle, que cumplan en cantidad, pero también en calidad para que su intención y atención a sus estudiantes obtenga el resultado deseado.

Es fundamental que quienes se dedican a la docencia “entiendan” que dejaron de ser los “únicos” dueños del conocimiento para transformarse en guía, consejero, asesor, líder y MAESTRO que comparte su experiencia para hacer “significativo” el conocimiento.

La exponencial cantidad de información y descubrimientos que se genera todos los días, ha provocado que nadie sea capaz de dominar todos los temas, como antes lo hacían los Maestros.

El buen Maestro no debe dejar nada “por visto”, ni suponer que el estudiante goza de conocimientos suficientes, debe ser justo y objetivo al emitir una calificación, despersonalizando cualquier preferencia o fobia, evitando ser muy severo o generador de “espejismos” de excelencia “regalando” evaluaciones no merecidas.

El Maestro con vocación hace del aprendizaje una experiencia inolvidable, se convierte en referencia para la vida y mantiene la imagen de liderazgo que la sociedad le ha conferido.

Durante los últimos 50 años de mi vida he tenido la incomparable y agradable experiencia de ejercer la docencia en aulas universitarias, aprendiendo de mis maestros que “Educar con calidad es caro, pero lo es más la ignorancia porque diluye la

capacidad creativa del hombre, evapora su talento y le hace conformista, miedoso y mediocre”

De igual manera, he podido constatar el dicho de Richard Bach: “A lo largo de la vida, el ser humano es aprendiz, ejecutor y maestro”

Los retos son bastantes y algunos complicados, pero NO se puede seguir postergando el poner atención y solucionar la “medianía” educativa que el país padece.

NO hacerlo genera un presente con alto grado de incertidumbre y un

futuro inquietante.

Más allá de ceremonias o día de asueto a los Maestros se les debe honrar proporcionándoles un mejor salario, capacitación permanente, insumos para realizar su trabajo, espacios adecuados, laboratorios equipados y bibliotecas funcionales.

Desde este espacio AGRADEZCO a todos los maestros y maestras por su paciencia, generoso compartir, ejemplo y consejo.

Expreso mi sincera felicitación a quienes con pasión y compromiso han decidido delinear desde las aulas el presente y futuro de nuestro país.

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Revista Rosalva
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