Ópticas Constructivas
Dr. Rogelio Díaz Ortiz
Esta semana se festeja “El día del Médico” por lo que habrá pomposas ceremonias, floridos discursos y se premiará a algunos con merecimientos y a otros por “solo” estar.
Este festejo surge en nuestro país en 1937, para conmemorar la inauguración del establecimiento de las Ciencias Médicas, preámbulo de la Facultad de Medicina, en nuestro país, en el lejano 1833 por parte del Doctor Valentín Gómez Farías.
El profesional de la medicina es un ser humano que se ha comprometido con la humanidad, a no dañarle, preservar la vida, honrar a sus maestros y enseñar a sus alumnos, a que la salud de sus pacientes sea el paradigma primario de su actuar, a no traicionar jamás la confianza de su paciente ni comentar a otros lo que en consulta le ha sido informado, a ver a sus colegas como sus hermanos, a intentar siempre coadyuvar a que su paciente tenga calidad y en lo posible cantidad de vida, acompañarle en el momento de su partida de este plano físico siempre respetando sus derechos, voluntad y dignidad.
Hoy la práctica médica enfrenta múltiples retos, unos más sencillos que otros, pero todos requieren de atención, pensando en los galenos, pero poniendo como prioridad a sus pacientes.
El conocimiento sobre el cuerpo humano ha crecido exponencialmente, el avance tecnológico se ha incorporado al diagnóstico y atención de los pacientes, facilitando el tratamiento, pero encareciéndolo, a veces de forma tal que el paciente tiene que buscar terapias alternas, ante su imposibilidad económica de enfrentar costos de consulta, medicamentos y en su caso de quirófano y hospitalización.
Las Sub especialidades médicas han permitido profundizar en los rincones más íntimos de cada órgano, aparato y sistema corporal, pero ha alejado al Médico de las necesidades primarias de los pacientes, haciendo de algunos de ellos profesionales “semi
dioses”, ya que todos saben que existen, aunque es muy difícil verlos, haciendo tortuoso conseguir una consulta de “primera vez”, sin que pasen varias semanas.
La práctica médica de nivel privado y público enfrenta continuamente el desabasto de medicinas, insumos de curación o elementos necesarios para una cirugía, lo cual provoca el encarecimiento del tratamiento y dificultad para resolver lo que aqueja a los enfermos.
No tiene menos importancia, el qué en algunas Farmacias, personas que portan una bata, sin certidumbre alguna de una formación médica que les otorgue criterio y calidad moral, proponen cambiar la receta original por otra que dicen “parecerse”, que si “tienen” y por supuesto muy barata.
Seguramente por necesidad, algunos Médicos ofrecen en esas Farmacias solo productos que ahí se expenden y cobrando por una consulta un precio por demás simbólico que confunde sobre el costo de la atención de un profesional y de cualquier modo, sin resultados favorables, hace gastar al paciente.
Todo esto causa que cuando el enfermo se presenta a un consultorio establecido, su animo esta confundido, sus bolsillos muy gastados, su organismo pre medicado y en muchas ocasiones con su enfermedad en proceso ascendente, convirtiéndose en todo un reto para el Médico tratante ya que el propio paciente y sus familiares esperan rápida, barata y milagrosa solución a sus males.
El todo momento, el Médico debe abrir la mente para conocer y recibir conocimientos de todos orígenes evitando negarle al paciente cualquier posibilidad terapéutica para su mejoría e incluso para intentar salvarle la vida, haciendo del trabajo en equipo una practica saludable para el paciente, ya que se enriquece visión y experiencia en su tratamiento.
Hoy la robótica e inteligencia artificial se han sumado al arsenal para el tratamiento de los pacientes, algunos cuestionan el valor de la atención “cara a cara” con el paciente contra el llenado de un test frente a una computadora.
Desde las aulas universitarias, el Médico es instruido para entender que su preparación académica no finaliza cuando egresa
de la Escuela o Facultad, sino que es un ejercicio permanente, necesario y obligatorio que tendrá que cumplir todos los días de su práctica profesional ya que no hacerlo le convertiría en una amenaza y un peligro para sus pacientes. Aprende que en esta profesión no existe horario ni fecha que le exima de la responsabilidad de atender un paciente.
La promesa de establecer un sistema de salud “mejor” que el de Dinamarca causa hilaridad y se encuentra muy lejano de cualquier posibilidad cercana ya que los Hospitales Públicos carecen, en muchos casos, de equipos de RX que funcionen, Laboratorios Clínicos equipados y abastecidos de reactivos e insumos necesarios para su correcto funcionamiento, así como de elevadores que no pongan en riesgo a sus usuarios.
La desaparición del Seguro Médico Popular, la aparición del INSABI y su posterior extinción para convertirse en IMSS BIENESTAR ha provocado confusiones, inoperancia, desajustes e incontables molestias a los Médicos y usuarios.
Sigue haciendo falta personal médico en muchas clínicas y consultorios del país ya que los salarios ofrecidos por el gobierno no son atractivos y los riesgos de seguridad son altos.
El Gobierno ha respondido con la contratación de “supuestos” Médicos de origen cubano. Sin xenofobia alguna, no se les ve en las clínicas rurales o lejanas, en momentos de una inundación o un desastre cualquiera, por lo que algunos dudan que su presencia sea lo que se requiere en el país.
Este día del Médico, desde el fondo del corazón y prácticamente en el retiro, hoy más que nunca, estoy convencido de que si volviera a nacer y tuviera que decidir a que dedicarme escogería sin dudar ser Médico y formarme en las aulas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, ejerciendo la profesión en las clínicas y hospitales de Michoacán.





