Ópticas Constructivas
Dr. Rogelio Díaz Ortiz
Esta semana confluyen nostalgia y agradecimiento por todo y por tanto que debo a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Todo ello, trae al presente instantes trascendentes en mi vida ya que la existencia de la Casa de Hidalgo me dio la oportunidad de cursar el Bachillerato, una licenciatura y posteriormente una Maestría.
Las posibilidades económicas en mi hogar, no permitían aspirar a estudiar en una Universidad Privada local, mucho menos hacerlo fuera de la capital michoacana.
La Escuela Preparatoria “Pascual Ortiz Rubio” fue el principio de
un “enamoramiento” que persiste hasta el momento actual.
Ahí transcurrió mi adolescencia, me identifique con sus principios de libertad, sentido critico y propositivo, liderazgo, compromiso social, tradición, contribución a la modernidad.
Mi ingreso a la Facultad de Medicina “Dr. Ignacio Chávez” se dio casi a la par de mi contratación como Auxiliar del Laboratorio de Biología de la también conocida como “Preparatoria #2”.
Me toco integrar a la generación que “termino” con la añeja costumbre de “cobrar chivo” y realizar “novatadas”, de la construcción de nuevos edificios en el campus, de la adecuación de los planes de estudio y del esplendor académico aportado por el prestigio de Galenos como Francisco Esquivel, Juan Abraham, Adán Lozano, Mario Alvizuri, Onofre Chávez, Enrique Sotomayor, Adolfo Alvarado, Antonio Sereno, Luis Pita, Ramón Becerril, José Luis Campos, entre otros de los muchos talentos que participaban como docentes.
Bajo el rectorado del Doctor Genovevo Figueroa se me dio la gran oportunidad de participar en un programa de estancias académicas en los Hospitales de Gineco Obstetricia y Oncología,
así como en el Área de Investigación del Centro Médico Nacional
del IMSS, ubicado en la Ciudad de México.
A la par la Universidad, me dio la confianza de compartir mi afinidad con la cátedra por lo que, por concurso de oposición, obtuve las materias de Biología Superior I y II, así como Psicología.
Años más tarde, me otorgaron una beca para realizar estudios en la Universidad Autónoma de Aguascalientes y me designaron Jefe del Laboratorio de Biología en la Prepa # 2.
Mi aportación como docente se extendió a la Escuela de Enfermería, a las Facultades de Medicina, Odontología y Contabilidad.
Sin tenerlo nunca en mente, un grupo de antiguos profesores y compañeros docentes, me propusieron como Secretario del Comité Seccional del joven Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana, al que posteriormente me integre como Secretario Académico de su Comité Ejecutivo.
Identidad, pertenencia y orgullo nicolaita se convirtieron en parte esencial de mi existencia, se me abrieron oportunidades para formar parte de la administración universitaria, enriqueciendo con cada una de ellas mi compromiso, lealtad y amor por mi aula mater.
A sugerencia e insistencia de mi querido amigo, Enrique Ramírez Miguel, curse la Maestría en Administración en la Facultad de Contabilidad de la Casa de Hidalgo, obteniendo el grado académico con mención honorifica.
Fueron muchos los momentos de apremio, incontables los instantes de satisfacción e interminable el aprendizaje, aunque he de destacar como uno de los momentos que más disfrute, mi paso como Secretario de Difusión Cultural y Extensión Universitaria.
Con el apoyo total del rector Salvador Galván Infante editamos libros y acuñamos monedas conmemorativas, se remodelaron teatros y auditorios, se inauguro el Auditorio Universitario de Usos Múltiples, se dotó a Radio Nicolaita de un nuevo trasmisor, donado por la Embajada de Francia, se realizaron Foros, Congresos, Coloquios y Simposium con la participación de los liderazgos más importantes del país.
Se dio mantenimiento y enriqueció la participación de los diferentes
grupos artísticos y solistas, coros y la Orquesta de Cámara.
Obtuvimos la representación de Michoacán en los Circuitos Culturales de CONACULTA y ANUIES en donde me desempeñe como coordinador en ambas entidades.
Gracias a esto, se hizo costumbre, en la UMSNH, la presencia y participación de importantes y versátiles representaciones académicas, artísticas y culturales de todo el país, llevando como sutil intercambio a nuestros grupos artísticos, incluso a giras internacionales.
Surgieron retos y oportunidades en otras entidades públicas, gubernamentales y académicas, por lo que decidí “cerrar” mi ciclo como “activo, llego el momento de emigrar en lo físico, pero tatuando en mi corazón mi orgullo por ser parte de un fragmento de la historia de la máxima casa de estudios en Michoacán.
Ahora que se festeja el 108° aniversario de la creación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, desde el fondo del corazón y la luz de la inteligencia refrendo, una vez más, sentirme orgullosamente nicolaita.




