Ópticas Constructivas
Dr. Rogelio Díaz Ortiz
Uno de los tesoros más preciados en la vida del ser humano es disfrutar de salud, sin ella se acortan tiempos, se hace difícil lograr metas, se piensa, se siente y actúa diferente.
Son muchas y variadas las enfermedades que pueden afectarla, algunas son características de la edad, otras con seria influencia del lugar donde se vive, otras más tienen una alta influencia hereditaria, sin olvidar que hoy se encuentran “de moda” los padecimientos crónicos, degenerativos y metabólicos.
En estas últimas entidades, se puede incluir a las que se provocan por un estilo de vida que acostumbra el consumo de “comida rápida”, altamente procesada, con valores nutricionales deficientes y ostensiblemente desequilibrados, por lo que se expresan como consecuencia, entre otras cosas, en el aumento de los niveles séricos de colesterol y triglicéridos.
Vale la pena recordar, que estos son una forma de grasa que se encuentra en la mayoría de los alimentos o que se “fabrica” en el organismo para ser utilizado por el cuerpo como fuente de energía.
Los niveles elevados de triglicéridos, suelen asociarse a una dieta con alto contenido de grasa, pudiendo dañar a las arterias en general, pero de manera muy especial a las que irrigan al corazón, los ojos, el riñón o al cerebro con consecuencias muy severas, incluso la muerte.
Los niveles normales de triglicéridos en sangre, varían con el sexo y la edad de la persona, las mujeres tienen normalmente niveles mayores que el hombre y la mujer embarazada puede presentar los triglicéridos elevados.
Los niveles elevados pueden estar asociados a enfermedades del Hígado, Tiroides, Páncreas y Riñones, a Diabetes Mellitus sin controlar y a una dieta baja en proteína, pero elevada en carbohidratos y grasas.
En contraste, niveles extremadamente bajos, pueden estar asociados a desnutrición, mal absorción de nutrientes por enfermedad del intestino delgado, hipertiroidismo y a una dieta totalmente sin grasa.
Es importante considerar que este padecimiento suele acompañarse de resistencia a la insulina y en consecuencia elevación de glucosa en la sangre que casi siempre se expresa como diabetes mellitus, además de elevación de la presión arterial conformándose de esta manera el Síndrome Metabólico “X” cuya presencia disminuye sustancialmente la calidad de vida y pone en serio riesgo la existencia de quien lo padece.
Las acciones más efectivas para su disminución se enfocan básicamente en una alimentación adecuada y balanceada, el consumo de: Omega 3 en un equivalente a siete onzas de salmón, sardinas, bacalao o arenque. La ingesta diaria de un diente de ajo ayuda a reducirlos considerablemente, también incluir media taza de fríjoles secos puede contrarrestar este mal.
Otros alimentos recomendados son la Berenjena, Pepino, Papaya, Nopales, Aguacate y Cáscara de mandarina, entre otros.
Como medidas generales de prevención se pueden mencionar: tomar 2 litros diarios de agua, realizar actividad física de manera habitual, eliminar el consumo de frituras, cocinar al vapor, asado o al horno tratando de evitar la repostería que contiene mantequilla, manteca, lácteos en general y mucha azúcar. Nunca estará de más, evitar las situaciones estresantes, mantener un ánimo positivo, además de visitar, cuando menos una vez al año al Médico y realizarse exámenes periódicos de sangre.
Tener salud es un tesoro que debemos cuidar, en ello va nuestra cantidad y calidad de vida e incluso nuestra propia existencia.




